Un grupo de niños de la escuela Garbí de Esplugues de la clase Calypso vàren saber que un alumno de la Escuela padecía un cáncer infantil. Querían ayudarle y se  inspiraron en una de sus pasiones, el Origami japonés. Decidierón hacer y vender estrellas de origami para intentar combatir uno de los peores enemigos de los niños, el cáncer infantil. El dinero recaudado va destinado a la Fundación Hospital San Juan de Dios para la investigación de cánceres infantiles que no tienen cura.